Primera y última vez en política

Por Génesis Piguave Hidalgo, estudiante de Comunicación

 

Estar en una campaña política por primera vez, no era una de mis decisiones, pero por cuestiones de la vida tuve que hacerlo. Ingresé, di todo mí, me esforcé en cada actividad que se llevó a cabo durante la época electoral. Con cada gota de sudor, cada palabra y a cada paso. Me entregué con todo lo que tenía, sobre todo con lo más valioso: mi tiempo, pues siempre es difícil trabajar y estudiar. Pero, ¿sabemos cuál es la cruda realidad de una candidatura?

En este momento les revelaré mi experiencia de los recientes comicios electorales. Puedo afirmar con toda certeza que ser parte de las filas políticas fue una experiencia desbordada de aprendizajes. Conocí buenas personas, logré salir de mi zona de confort. Por primera vez, me paré en un escenario y hablé abiertamente al público, recorrí puerta a puerta con varios ciudadanos brindando posibles soluciones a los problemas del cantón. Fue la sensación más viva de nerviosismo, adrenalina y furia.

Puse a prueba todo lo que había aprendido en las materias vistas en semestres anteriores: el lenguaje corporal que debía tener para que los naranjiteños no vean el miedo que sentía, el énfasis en mi voz para captar la atención de cada uno de los oyentes, la producción de redacciones para crear un discurso con los planes de trabajo del candidato a alcalde. También, ofrecer los beneficios a los ciudadanos, hablar personalmente con la gente; en fin, fue algo extraordinario, no lo niego. Sin embargo, acabamos de ver solo una cara de la moneda.

La cruda realidad es que ahí conoces quienes realmente son tus amigos. Al principio, piensas que todos están contentos por ti, pues es algo que haces por primera vez y estás comprometida con que las cosas salgan bien.

No obstante, la crítica está a flor de piel. Se pierde el respeto por el trabajo de los demás y no hay el mínimo grado de empatía hacia el resto. Entrar en la política es un tema complicado, algo que debes pensar muy bien y sobre todo conocer con quienes vas a compartir el tiempo y el espacio. Hay quienes aparentan tener todo a su favor y en realidad no son nada.

¿Volvería a participar en una candidatura? Definitivamente no; pero no niego que esta experiencia me dejó grandes enseñanzas, me permitió ver la realidad de quienes forman parte de grupos vulnerables.

En fin, lo vivido en esta “aventura” no lo cambio por nada, di mi el cien por cien de mi energía, y siempre tendré en mente el lema de mi candidato: “Aquí no venimos a comprar consciencia, sino a hacer y lucharemos hasta que la honestidad se vuelva una costumbre”.

Si van a ingresar a las filas de un partido político, piénsenlo bien, no todo es color de rosa.