Habrá un ‘adelgazamiento’ de la familia real, tras muerte de la Reina Isabel II

Inglaterra llora la partida de monarca más longeva del mundo. Su hijo, el nuevo rey: Carlos III. Sin embargo, Guillermo es el nuevo rostro de la monarquía para los jóvenes. Habrán cambios en la línea de sucesión.

 

Por Jorge Ruiz, estudiante de Comunicación

 

La muerte de la Reina Isabel II tiene conmocionado al mundo entero, pues han sido 70 años de gobernar y de mantener la estabilidad en la corona. Sin embargo, tras este hecho, ha surgido la incertidumbre de tener una dinastía que vaya direccionada en el mismo camino y de lo que representaría en la economía de esa nación. Uno de los cambios inminentes que se han dado a conocer es la línea de sucesión, ya que hace más de medio siglo no se daba este acto.

 

Pese a que el hijo de la Reina Isabel ya firmó la transición del cambio de monarca, y ahora es conocido como el Rey Carlos III, la cara de la época postmoderna es la de su hijo Guillermo, nombrado recientemente Príncipe de Gales, quien goza de cierta popularidad entre los británicos, sobre todo entre los más jóvenes. De alguna manera es el rostro de una nueva generación de monarcas. En los últimos tiempos y de la mano de su popular esposa, Kate, ha logrado labrarse una imagen de hombre respetable y comprometido.

 

Guillermo se despidió de su abuela en un emotivo comunicado: “estuvo a mi lado en los momentos más felices. Y estuvo a mi lado en los días más tristes de mi vida. Sabía que este día llegaría, pero pasará tiempo antes de que la vida sin mi abuela se sienta verdaderamente real”.

 

El pasado 8 de septiembre, el Palacio de Buckingham confirmó el deceso de la Reina Isabel II, en el Palacio Balmoral, ubicado en Escocia. Con una movilidad visiblemente reducida desde hace varias semanas, la monarca pasaba sus días en Balmoral, una de sus residencias favoritas. La salud de la reina más longeva del mundo y popular del Reino Unido comenzó a declinar desde que muriera, en abril de 2021, su esposo Felipe de Edimburgo.

 

La Reina falleció rodeada de toda su familia. “La muerte de mi querida madre, Su Majestad la Reina, es un momento de enorme tristeza para mí y para todos los miembros de mi familia. Lamentamos profundamente la muerte de una Soberana querida y una madre muy amada”, ha dicho el nuevo rey, Carlos III, en su primer comunicado oficial como monarca.

 

Meses antes, Isabel II tomó decisiones y habría estado preparando su abdicación. Una de las razones fue porque abandonó el Palacio de Buckingham para instalarse en Balmoral. También porque su salud quedó débil después de haberse contagiado de covid-19. Después redujo sus apariciones públicas y nombró a Camila Parker-Bowles como futura reina consorte. Empezaba a dejar todo preparado, sabía que su hora estaba a punto de llegar.

 

Más allá del orden en línea sucesoria que ahora se recoloca tras la muerte de la reina, el papel que vaya a tener cada uno de los miembros de la familia real dependerá en buena medida de los planes del nuevo rey, Carlos III. La prensa británica ya ha anticipado que el monarca planea un “adelgazamiento” de la familia real. Es decir, se propone reducir el número de miembros esenciales y activos de la familia a un mínimo que incluiría al rey y su esposa, a sus hijos y sus nietos. Una monarquía adelgazada encaja con el siglo XXI titulaba el viernes The Times, que abogaba por una reducción del gasto real y detallaba que, por ejemplo, un año la casa real llegó a gastar 92.000 libras (más de 105.000 euros) solo en cambiar bombillas en el palacio.

 

Las finanzas de la casa real y también la fortuna de la reina han sido en los últimos tiempos objeto de debate en este país. En lo que se refiere a la fortuna de Isabel II, de momento, parece que dará poco que hablar. Discreta y reservada, la reina ha querido que su testamento no se haga público y se ha llevado también ese secreto a la tumba.