Gabriela Calderón de Burgos: “Ecuador debe convertirse en el nuevo centro financiero estrella de la región, compitiendo con Panamá”

Por: Jean Rodríguez (Estudiante de Octavo Semestre Comunicación Online)

Imagen libre de derechos de autor a través de X, 8 de julio de 2024.

La falta de empleo y la situación económica son algunas de las principales preocupaciones de los ecuatorianos. Una reforma financiera integral podría permitir una mayor acumulación de capital en el país, impulsando así el crecimiento de la producción y del empleo, y reduciendo la pobreza de manera acelerada. En este contexto, Ecuador tiene la oportunidad de posicionarse como un centro financiero de primer nivel en la región, compitiendo directamente con Panamá.

La dolarización de la economía ecuatoriana, que ha eliminado el riesgo cambiario, necesita ser complementada con la internacionalización del sistema financiero. Sin embargo, Ecuador ha mantenido una política de aislamiento financiero.

En 2020, el Instituto Ecuatoriano de Economía Política (IEEP) presentó un proyecto de Ley de Modernización del Sistema Financiero, actualizado por el economista Danilo Vélez, que considera los cambios introducidos en el Código Orgánico Monetario y Financiero (COMF). Este código, aprobado en 2014, consolidó un modelo de represión financiera, otorgando amplias facultades al Banco Central del Ecuador (BCE) para la determinación de reservas de liquidez y la orientación del crédito.

Panamá se ha convertido en un destacado centro financiero gracias a la reforma bancaria de 1970. Inspirado en esta experiencia, el IEEP propone fomentar la competitividad en el sector financiero ecuatoriano mediante el libre flujo de capitales, la eliminación del control de las tasas de interés, la apertura a inversionistas extranjeros y la implementación de una tributación territorial.

En Panamá, la cartera de créditos y depósitos supera el 100% del PIB, mientras que en Ecuador apenas alcanzan el 33% y 37%, respectivamente. El ahorro externo captado por el sistema financiero panameño constituye un 38,2% del total de la cartera de depósitos, cifra prácticamente inexistente en Ecuador. En lugar de continuar con políticas de control de tasas de interés, que generan escasez y mercados negros, Ecuador debería incentivar la competencia en el sector financiero eliminando barreras legales.

Esta propuesta tiene un amplio potencial de aceptación política. La competencia con bancos extranjeros podría mejorar la oferta de crédito local, una promesa común en campañas políticas.

Entre las barreras a la entrada se encuentran el Impuesto a la Salida de Divisas (ISD), un marco tributario global, una presión fiscal elevada y la distribución obligatoria de utilidades. Los cambios propuestos por el IEEP incluyen un marco regulatorio que favorece la libre competencia de entidades financieras nacionales e internacionales, junto con una tributación simple y baja. Estos elementos son fundamentales para convertir a Ecuador en un centro financiero estrella de la región.